En esta nueva versión del Hombre Lobo, se testifica una batalla de gigantes. Benicio del Toro y Anthony Hopkins, quienes con su brillante actuación nos llevan al siglo pasado en una antigua villa de Londres, en donde una extraña creatura aterroriza al pueblo con sangrientos ataques.
En esta versión se conserva el tono de la primera cinta filmada en 1941, incluso la conceptualización del hombre lobo permanece intacta, sin embargo la dirección de arte se luce con escenografías y juegos de luces que te hacen sentir en un Londres viejo, frio y peligroso.
Aunque el suspenso es bueno, en realidad solo brincas con los típicos sustos de sorpresa acompañado de toda la orquesta sinfónica chillando repentinamente. Pero aún así la recomiendo si eres fanático del género de horror. En especial a las personas que aprecian el cine antiguo, que con poca tecnología y escasos recursos lograban maravillas admirables hasta hoy día.
Disfrúte la película de preferencia en luna nueva. Por si las dudas.
Como dice el viejo dicho... "yo no creo en brujas, pero de que vuelan... ¡vuelan!"
Calificación: (del 1 al 10)
Actuación: 9 Fotografía: 8 Guión: 7 Sonido: 9
Qué me dejó la película.
En todo ser humano existe una lucha interna constante. El bien contra el mal. Por muy recurrente que sea, es un tema presente siempre en la vida. Nos dan ganas de asesinar al tránsito que nos para injustamente y no pide mordida. Por supuesto que no lo vamos a hacer, (por lo menos la mayoría de nosotros). Pero no me digan que no pasa por su mente.
Nuestro ser esencial es aún muy primitivo. Muy animal. Buscamos cubrir primero las necesidades básicas de alimento, de reproducción, de pertenecer a algún clan o grupo social, de ser líder y de tener poder. Sin embargo nuestra naturaleza civilizada y educada se confronta cara a cara con ese instinto para regularlo y moderarlo.
Existe la vieja discusión si el hombre es malo por naturaleza y reprimimos ese estado o viceversa. Mi opinión es que el hombre es animal en esencia. Con el tiempo lo humanizamos. Sin embargo, a los criminales y asesinos llega el momento de su luna llena, cuando un evento trascendental es el crisol que le quita su humanidad y regresa el animal esencial. Una vez que caza a su primera víctima, ya la segunda y tercera le es indiferente.
Al decir animal quiero decrilo con todo respeto a los animales, pues ninguna raza animal es mala. Solo instintiva y si cazan es para sobrevivir. Creo que el ser humano es el único ser en el planeta capaz de combinar la maldad con la parte animal y cometer los crímenes mas atroces e inimaginables.
George Clooney interpreta a Ryan Bingham, cuyo trabajo consiste en volar a diferentes ciudades de los Estados Unidos con una sola finalidad; despedir a empleados de grandes corporativos y cuyos empleadores no tienen el valor de enfrentarlos. De manera que llevas 15 años en una empresa cuando un completo extraño te sienta en un escritorio para darte la noticia que ya no trabajas más para la compañía. Gracias por participar.
Las reacciones de los empleados van desde el llanto y el enojo hasta depresión suicida. Se supone que esta compañía tiene a los mejores especialistas y psicólogos para manejar tan tensas situaciones, y entre ellos está Ryan.
Con miles de millas acumuladas en su haber, se siente orgulloso de su libertad y de estar tan ligero de equipaje. Sin familia, sin ataduras ni compromisos, su vida es viajar y cumplir con sus labores profesionales. Al llegar al aeropuerto, a las salas de espera y al aire reciclado, se siente en su hogar.
Todo marcha bien en su vida hasta que conoce a una bella mujer, que como él, tiene una forma de vida similar. Se regocijan en el intercambio de tarjetas de hoteles, restaurantes y aerolíneas como si fueran estampas de álbumes.
Con una actuación excelente de Clooney y de Vera Farmiga, esta película es una delicia. La nominación al Oscar para ambos actores es muy bien merecida.
Si no tiene palomitas, disfrútela con unos cacahuates en el avión.
Calificación: (del 1 al 10)
Actuación: 9 Fotografía: 9 Guión: 9 Sonido: 9
Qué me dejó la película:
En el mundo empresarial podemos toparnos con miles de personas que tienen como prioridad en la vida su carrera. No se comprometen sentimentalmente con nadie, pues es un estorbo. En el mundo tan acelerado y dinámico, en cada empresa, en cada reunión de negocios, podemos encontrar a profesionistas, tanto hombres como mujeres que optan por su posición económica y social antes que en establecerse con alguien.
Es un estilo de vida, siempre y cuando se haga por las razones correctas, aunque haya que pagar el precio más tarde.
Si solo se trata de llenarse de juguetes (carro, gadgets, casa, Tv) de viajar por todos lados y de amar esporádicamente, está bien. La pregunta es si eso lo compartes y a quién. Un viaje sin compartirlo es como un sueño en la cabeza que pudo o no haber sucedido, a menos que alguien más lo viva contigo.
Sin duda el éxito es más difícil si compartes tu vida con alguien, llegar a las citas a tiempo también, el abrir el portafolio y que el juguete de tu hijo salga volando por los aires es algo incómodo. Sin embargo yo no lo cambio por nada.
Si al morir la gente que te rodea solo piensa en cómo repartirse tus juguetes y lo que quedó de tu dinero, tal vez solo viviste para ti mismo. Si al morir te llevas el amor que diste y que recibiste, te iras con un gran tesoro que nadie te podrá quitar.
Los estudios de Disney regresan a la pantalla grande con su técnica tradicional de dibujos animados. Ahora se incorpora al grupo de las tan mercadológicamente explotadas princesas una morenita mesera de New Orleans con un el sueño de un día tener su propio restaurante.
Sin embargo, un brujo vudú comienza a hacer de las suyas y termina convirtiendo a un príncipe venido a menos y a la prospecto de princesa en dos ranas en una búsqueda por regresar a su aspecto original.
Aunque los dibujos y la calidad de animación son impecables, la historia no llega a cuajar. No tiene esa magia de otras entregas de Disney.
Mezcle la estrellita de los deseos de Pinocho, junto con las ilusiones de su propio restaurante de Remi de Ratatuille, un toque de los cocodrilos danzarines de fantasía y otro poco de villanos clásicos, agite en un cráneo vudú con tinta y color y obtendrá una película que no te da ni frio ni calor.
Es cuando se hace evidente que por más efectos especiales, impecable técnica de dibujo o de actuación, lo esencial siempre será la historia.
Calificación (del 1 al 10)
Animación: 9
Guión: 7
Sonido: 8
Qué me dejó la película:
Cuando se desea algo con una intensidad tal que se pueda ver en la mente, seguramente todo se va a alinear en el universo para que lo obtengas.
Lamentablemente, la fórmula también funciona al revés.
Lo más seguro es que tus más profundos miedos, al poder recrearlos en tu mente, el día que menos lo esperes se harán realidad.
Como vivir una vida sin miedos.
Si alguien lo sabe, por favor que me lo diga. Intuyo que tiene que ser viviendo la vida con absoluta confianza de que todo va a estar bien, Ver las vicisitudes y piedras en el camino como un aprendizaje. Poder encontrarle lo positivo a las situaciones más negativas y agregarles un toque de humor. No hay fortaleza mayor.
Me gustaría que un día mi consciencia saliera de mi realidad cotidiana y se sentara en el cine. La función de esta noche es “la historia de mi vida”. Sería interesante saber qué escribiría como crítica, pero sobre todo, saber que me dejó la película.
En esta película, Roland Emmerich, director de cintas espectaculares como "El día de la independencia" y "El día después de mañana", nos asombra nuevamente con la tecnología de punta en efectos especiales. Ahora no es una invasión alienígena o la tercera glaciación, sino el fin del mundo. No más, no menos.
John Cusack, un escritor en decadencia es el personaje central del filme, el cual corre como loco mientras el fin del mundo le pisa los talones. Un exceso visual, en donde las escenas catastróficas no paran ni un segundo.
El concepto científico es real. Una explosión solar puede causar, sin duda, el fin del planeta como lo conocemos. Sin embargo puede ser dentro de 500 años, en el 2012 o mañana.
En general la historia, los personajes y todo lo que sucede me parece de comic. Actuaciones no creíbles, secuencias de acción a lo Indiana Jones apocalíptico, frases trilladas, el héroe que salva la situación en el último minuto y el perrito que siempre se salva de la tragedia.
Definitivamente lo rescatable de la película son los efectos visuales y de sonido. Explosiones volcánicas espectaculares, la corteza terrestre desgajándose, olas gigantescas y tsunamis fuera de proporción. Si vieron el tráiler de la película, es lo mismo pero en dos horas y media.
La recomiendo por el agasajo visual, de ver e imaginar cómo podría ser cuando el mundo se acabe. Si ese momento llega, espero estar en primera fila con mis palomitas cuando un enorme meteorito me aplaste.
Calificación: (del 1 al 10)
Actuación: 7
Fotografía: 9
Guión: 7
Efectos: 10
Sonido: 9
Qué me deja la película:
La analogía de que no puedes ver el bosque mientras estés pegado a un árbol aplica en este caso. Vivimos en un planeta en el que por nuestra pequeñez todo el planeta se reduce a nuestra casa, nuestra colonia, nuestra ciudad. La vivimos, la transformamos, la contaminamos, la envenenamos, y en nuestra pequeña ignorancia, no nos damos cuenta que lo estamos dañando.
Si nos alejamos de nuestro pedacito de tierra, nos damos cuenta que el planeta es un ente individual, un ser vivo. Tiene su sistema circulatorio que es el magma, sus ríos, su corazón que es el núcleo, respira con sus pulmones que son los bosques, le da frio y le da calor, al igual que un ser vivo, es una maquinaria perfecta, estable, auto curable, y me atrevería a decir que hasta pensante.
Qué pasa cuando a una persona le sale una infección en la piel, o un hongo difícil de tratar, si comenzamos a destruir parte de sus pulmones, si lo obligamos a beber veneno y a respirar gases tóxicos. Una de dos... o la persona muere, o el cuerpo comienza a generar un proceso auto curativo que es la fiebre (calentamiento global), escalofríos (terremotos), sudoración excesiva (inundaciones), y lo más grave de todo es que los seres humanos nos hemos convertido de ser parte de la fauna benéfica del planeta en un verdadero cáncer que el planeta va a tratar de eliminar.
O agarramos una consciencia planetaria y comenzamos a modificar positivamente nuestro entorno y nuestras costumbres en la pequeña parte que nos corresponde, o nos preparamos a que la tierra se cure por sí sola de maneras que ni soñamos. Por supuesto que los únicos perdedores seríamos nosotros.
En este drama, Will Smith en el papel de un extraño agente de recaudación fiscal, sorprende con su magnífica actuación. Desde el primer cuadro en el que aparece hasta en el último, el impacto que deja con sus expresiones y su intensidad lo ponen al nivel de los mejores actores de Hollywood. De ser un comediante de series de televisión se convirtió en un actor de acción. De ahí dio un brinco espectacular con “The pursuit of happines” (2006) traducida como “En busca de la felicidad” y ahora con esta magnífica cinta demuestra su versatilidad y su calidad histriónica.
Esta película es uno de las pepitas de oro que te encuentras entre enormes toneladas de producciones que salen diariamente a nivel mundial y que no te dejan más que un sabor de refresco y mantequilla en la boca.
Rosario Dawson en el papel de Emily Posa también te deja sin aliento y con el corazón apachurrado. Todo el elenco perfectamente escogido forma un grupo de personas que empiezan a entrelazar sus vidas y sus historias a través de Ben Thomas, quien tiene un misterioso pasado y que tiene asuntos pendientes que finiquitar.
La historia es contada de manera no lineal, con brincos de tiempo constantes y que como piezas de rompecabezas se completan y se comprenden hasta que la última pieza cae en su lugar. No puedo dejar de relacionar esta película con la de “21 gramos”, del director Alejandro González Iñarritu quien fue uno de los pioneros de estos guiones no lineales y caóticos que al final hacen perfecto sentido.
Esta es una joya que vale mucho la pena ver con unas buenas palomitas sazonadas con una que otra lágrima.
Calificación: (del 1 al 10)
Actuación: 10
Fotografía: 9
Guión: 9
Efectos: 9
Sonido: 9
Qué me dejó la película:
Lo que más tiene hundido al ser humano en guerras, violencia, abusos y tantas otras desgracias es el EGO. El pensar primero en yo, luego en mi, y al final en mí mismo. Que diferente sería el mundo si por un instante pudiéramos desapegarnos un poco de nosotros mismos y poder dar algo de lo que tenemos a quien lo necesita. Y no hablo de grandes acciones altruistas que salgan en los medios sino en las acciones cotidianas, en el día a día, con tu propia familia, con tus compañeros de trabajo, con el mesero, con el chofer. Porqué no dar un poco más de propina, por qué no ayudar a una mujer a la que se le cayó la bolsa del supermercado, por qué no alimentar a un perro que esté frente a tu casa y está en los huesos.
Son pequeñas cosas que van alimentando tu vida y que al final es lo que más importa.
El día de nuestra muerte, no nos vamos a llevar con nosotros ninguna de nuestras pertenencias materiales. Ese carro por el que tanto trabajaste y descuidaste a la familia… aquí se queda. Esa posición en el trabajo que tanto orgullo te daba… ya la tiene alguien más. Esas enormes cuentas en el banco… será la herencia que dejes, pero de eso, nada te toca.
Al final, qué es lo que nos llevamos. Muy simple. El amor que dimos y el amor que recibimos. En eso se resume todo. Ese es todo el tesoro que puede cargar tu alma después de esta vida. Es el combustible que te hará llegar a lugares más luminosos, y será la memoria que dejes de ti a los que se quedan. Nada más.
Y una última reflexión que me deja esta película es nuevamente el segundo, el instante que puede cambiar tu vida por completo. Los caminos que tu escoges en la vida y los caminos que se te dan a veces de manera brutal y sin que tú los decidas. El control que creemos tener de nuestra vida es solo una ilusión.
En este thriller, Diane Lane hace el papel de Jennifer Marsh, un agente del FBI dedicada a la investigación de crímenes por la red. Se da a la tarea de cazar defraudadores, pederastas, hackers y toda clase de entes obscuros que utilizan a la red para sacar alguna ventaja. Su vida transcurre con “normalidad” hasta que un día le hacen llegar una dirección web que tiene que investigar. Al entrar se da cuenta del horror. Comienza con un gato, que muere lentamente pegado en un papel de cazar ratones. En su momento lo clasifican como crueldad animal y desestiman el caso. De repente ya no es un gato, sino un ser humano el que está en el escenario cibernético. Sometido a diversas torturas con alta tecnología y conectadas a la computadora, el drama comienza. La idea principal y lo que hace original esta película es que mientras más curiosos se meten a la página a ver el macabro espectáculo, más se acelera la tortura. Aún con su original planteamiento, la película tiene muchas fallas. Predecible y con una actuación regular, la trama se desarrolla con los típicos elementos que pudieron haber salido de un formato llamado “haga su thriller usted mismo” Para quién le guste el género, puede rentarla con unas buenas palomitas. (si no le afecta que estén bañadas en ácido)
Calificación: (del 1 al 10) Actuación: 6 Fotografía: 7 Guión: 7 Efectos: 8 Sonido: 8 Qué me dejó la película: Indudablemente el ser humano es un ser extraño, lleno de aspectos maravillosos y luminosos pero también tiene partes muy obscuras. Tal vez se remonte a la etapa más salvaje de nuestra evolución, en la que la muerte y la sangre era lo cotidiano. Porqué nos atrae tanto un helicóptero que cae en llamas en Brazil, o una boa tragándose de un solo bocado a un nativo, un una pelea callejera donde los actores terminan ensangrentados y con huesos rotos. Tal vez el lector diga… a mí no. Yo no. Yo nunca he visto esas cosas. Pero se puede comprobar con los rating de Youtube la atracción a los desastres, a las muertes violentas, a los accidentes. Si nunca ha visto algo así y no le ha llamado la atención o picado la curiosidad, probablemente esté aislado de este mundo. Basta con ver un noticiero en la televisión y es peor que esta película, pues es la realidad la que está plasmada ahí. Esto es parte de los principios más básicos en la vida. El ying-yang. El día y la noche, todo como dualidad. Así que la persona más pura puede tener un lado muy obscuro, que si bien lo puede controlar, no puede negar su existencia. Termino con la idea de la consciencia representada por un ángel y un diablo. Más claro y esquematizado no se puede.
Qué pasaría si una nave alienígena se descompone en medio de un planeta para ellos desconocido, en este caso la tierra. Cómo reaccionarían los humanos, como los trataríamos, como se integrarían a nuestros usos y costumbres.
Bajo esta premisa, Peter Jackson como productor de esta película nos asombra nuevamente con una cinta donde se combina el estilo documental con un estilo narrativo muy bien integrados.
Por supuesto que no pueden faltar los efectos especiales espectaculares que engañan a la mente con creaturas y artefactos generados digitalmente e inmersos en el mundo real. La animación 3D ha llegado a un punto en el que no se distingue hasta qué punto es real o digital. Es agradable ver que por fin una gigantesca nave extraterrestre no aterriza en alguna ciudad de Estados Unidos (casi siempre en New York o los Ángeles), ni en Paris, ni en ninguna de las ciudades ícono del cine, sino en Johannesburgo, Sudáfrica. Para muchos una ciudad que oyen por primera vez, pero que a través del filme te das cuenta del tamaño de la metrópoli y el tipo de sociedad que es.
El eje de la cinta es Wikus van der Merwe, un agente de la corporación Multi-National United, que en su intento de desalojar a los alienígenas que llaman “prawns”, (crustáceo similar al camarón) del Distrito 9 y reacomodarlos en la periferia de la ciudad, sufre un accidente con una sustancia extraña la cual cambia por completo el curso de su vida.
Cinta divertida, sin ser un reto intelectual, cumple con el fin de entretener y de disfrutar unas buenas palomitas (si no te da asco que estén salpicadas de tripas verdosas alienígenas)
Los temas que más pueden ser analizados y transportados a nuestra vida son dos: el de los prejuicios y el del racismo. Cuantas veces no hemos visto alguna persona que por su tipo de piel, por su apariencia o por sus costumbres nos genera algún tipo de rechazo.
Pensemos en un momento en Hitler, en Mussolini, en los americanos matando a los indios, al esclavismo, a tantos y tantos actos aberrantes que ha tenido el ser humano contra sí mismo solo por diferencias mínimas de costumbres o de color.
Qué pasaría si en un acto sobrenatural nos pudiéramos convertir en esa persona. Estar en sus zapatos, en su ropa, con su vida e historia. Qué caminos ha recorrido, que ha gozado y qué ha sufrido.
Sería una hipótesis interesante que Hitler, después de una lujosa cena en su palacio y del reporte de sus generales dándole parte del número de judíos detenidos, de repente se desmayara y abriera los ojos en un sitio con olor a podredumbre. Se viera en el espejo como alguien totalmente distinto, en los huesos, con llagas en la piel, con un hambre que duele. Qué pensaría en ese momento. Ve a su alrededor y ve a cientos como él. En fila los dirigen a unas regaderas. El sabe lo que va a pasar, pues de él fue la idea que envenenaran a los judíos con gases ahí dentro. Sale corriendo, lo agarra un soldado alemán y lo muele a golpes. El grita con desesperación… “soy Adolf Hitler”. Los soldados ríen con burla, lo siguen golpeando brutalmente. Llega un general de alto rango al cual le explican la locura de ese judío. El general con asco e indiferencia saca su pistola y casi sin ver, como quien mata un insecto dispara su arma en la cabeza del infeliz.
Si en ese momento despierta como de una pesadilla, ¿cambiaria en algo después de esa vivencia?
El ponerse en los zapatos del otro es liberarte de tu ego, de tus prejuicios y poder entender que hay tantas formas, costumbres y colores como seres hay en el planeta.
El director Quentin Tarantino se luce nuevamente con su humor negro y sus parlamentos alucinantes. En esta película donde se plantea la segunda guerra mundial desde una realidad alterna, el equilibrio entre unos excelentes personajes, una historia que te atrapa, una fotografía cautivante y una actuación memorable, la coloca entre las mejores del género (acción-gore).
La actuación de Christoph Waltz, el cazador de judíos, se lleva la película, muy por encima de Brad Pitt, quien se limita a una actuación lineal, sin mayor lucimiento.
Destaca la aparición del sargento Hugo Stiglitz, personaje creado en homenaje a nuestro actor mexicano admirado por Tarantino.
Escenas gore no pueden dejar de faltar, con lujo de violencia y sangre por montones. Sin embargo, este director es el único puede sacarte una carcajada en medio de una tragedia alucinante.
Mélanie Laurent, en su papel de una judía prófuga llamada Shosanna Dreyfus, llama la atención por su belleza y buena actuación.
Diálogos intensos seguidos de una acción brutal, nazis caricaturizados, ingenio, y mucha sangre resumen la película. A quién le guste el género, lo va a disfrutar.
Calificación: (del 1 al 10)
Actuación: 7
Fotografía: 8
Guión: 9
Efectos: 8
Sonido: 8
Recomendable y palomera... si tienes buen estómago para comer palomitas salpicadas de sangre.
Que me deja la película: Básicamente la posibilidad de realidades paralelas. Cuando uno se encuentra en algún momento de la vida en una disyuntiva, en la necesidad de tomar una decisión entre dos o más alternativas, tu vida se vería como en un cruce de caminos en donde tienes que ir por alguno de ellos y dejar atrás los otros. La pregunta es: ¿Qué hubiera pasado si hubiese elegido otro camino? La respuesta es: Lo más seguro es que fueras otro, con una condición distinta, con una pareja distinta, viviendo en un lugar diferente, tal vez en la riqueza, tal vez en la pobreza. Al final de tu vida, vamos a ser resultado de nuestras decisiones. A donde lleguemos será consecuencia de lo que hayamos elegido, Pareja, carrera, hijos, hasta el simple hecho de haber dejado de comprar un boleto de lotería que estaba premiado. Es una combinación de suerte, destino y decisión.
Hay decisiones de vida, importantísimas, pero que no alteran tan profundamente nuestro camino. Pero hay decisiones y hechos que parecieran insignificanes y aleatorios que sin embargo nos pueden cambiar profundamente el rumbo de nuestras vidas en un abrir y cerrar de ojos.